¿Qué es la autofagia?

¿Qué es la autofagia?

 

¿Es posible que puedas comerte a ti mismo y que además ese proceso sea beneficioso para tu salud? Al parecer sí. ¿Cómo puede ser esto posible? A través de la autofagia o el proceso de renovar las células de forma constante para eliminar el material toxico de las células y, por consiguiente, del cuerpo.

¿Cómo logran autolimpiarse las células? A través de una suerte de vesículas microscópicas que reciben el nombre de autofagosomas. Ellas recorren las células y la van regenerando, convirtiendo lo que encuentran en su camino en energía y moléculas esenciales.

Este proceso complejo, se produce de manera natural a un ritmo lento, sostenido y perfecto. Sin embargo, al envejecer la autofagia  pierde eficacia. Y si la autofagia no funciona de manera adecuada se acumulan restos celulares y estructuras disfuncionales. Por supuesto esto podría perjudicar la salud.

Para evitarlo se busca aplicar mecanismos que induzca a la autofagia. Algunos estudios señalan que hacerlo podría reducir los riesgos y efectos negativos de las enfermedades asociadas al envejecimiento. ´Por ejemplo, patologías neurodegenerativas, cardiovasculares, autoinmunes, metabólicas o diversos tipos de cáncer se relacionan con deficiencias en la autofagia.

Pero, ¿Cómo puede inducirse la autofagia? Existen prácticas que puede ayudar a activar la autofagia. Sin embargo, antes de realizarlas es una buena idea consultar con un especialista en nutrición o un médico que evalúe tu estado físico general.

 

Formas de activar la autofagia

Cambia tu dieta. Practicar el ayuno intermitente podría ser una forma eficaz de incrementar la autofagia. Es necesario un ayuno relativamente prolongado para que sean detectables cambios moleculares significativos. Por eso, es importante buscar la ayuda de un profesional de la medicina que guie el proceso.

También puedes realizar una dieta cetogénica alta en grasas y baja en carbohidratos. Comer de esta manera te  brindará  los mismos beneficios del ayuno, sin ayunar.

En lo concerniente al cambio en la dieta para propiciar la autofagia, una tercera alternativa es la restricción calórica.  Se trata de la reducción de la ingesta total de calorías en un 30 ó 40% sin  que se produzca desnutrición. Cuando la energía escasea, las células son capaces de incrementar su autofagia para abastecer la demanda de nutrientes y elementos esenciales.

Haz ejercicio físico

El ejercicio físico puede inducir la autofagia en órganos que forman parte de los procesos de regulación metabólica. Por ejemplo, los músculos, el hígado, el páncreas y el tejido adiposo. Cuando las personas hacen ejercicio, los componentes de sus células se dañan e inflaman, por lo que nuestras células responden a este problema con autofagia.

Es importante destacar que hay que ver la autofagia con prudencia porque no todo lo que respecta a ella es positivo. Un exceso de autofagia puede conducir a la autodegradación y la muerte celular. Además, fuentes especializadas señalan que diversos virus y bacterias han aprendido a utilizar la autofagia en su propio beneficio, utilizándolo para proliferar con mayor facilidad.

De todas formas es una técnica que tiene riesgo revisa con un médico y hazlo de manera segura.