Durante la Gala Endeavor, Gonzalo García Estebarena analizó cómo la inteligencia artificial puede transformar la estructura de las organizaciones, redefinir el empleo y elevar el valor de habilidades humanas como el criterio, la toma de riesgos y la capacidad de coordinar sistemas. El ejecutivo también aseguró que Uruguay podría convertirse en un mercado comercial más relevante para Despegar en los próximos años.
¿Qué ocurriría si las empresas dejaran de funcionar como las conocemos? ¿Si contar con grandes oficinas, estructuras jerárquicas y miles de trabajadores ya no fuera una señal automática de éxito? ¿Y si el empleo masivo fuera una condición histórica excepcional, vinculada a la Revolución Industrial, más que un modelo permanente?
Estas fueron algunas de las preguntas que planteó Gonzalo García Estebarena, CEO de Despegar, durante una nueva edición de la Gala Endeavor, realizada en el Centro de Eventos del LATU. Frente a más de 700 asistentes —entre empresarios, emprendedores, autoridades y referentes del ecosistema local—, el ejecutivo expuso su visión sobre el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo, los negocios y el emprendimiento.
Entre los presentes estuvieron el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño.
García Estebarena comenzó con una aclaración: no se considera un visionario. Incluso recordó que una de sus primeras predicciones tecnológicas no fue acertada, ya que creyó que el futuro estaría dominado por el hardware y no por el software. Sin embargo, se definió como una persona curiosa, interesada en estudiar ideas, tendencias y aprendizajes de expertos de diferentes áreas.
A partir de esa mirada, propuso una reflexión sobre el origen de las empresas y el trabajo organizado.
La empresa como respuesta a un problema de coordinación
Según explicó, el trabajo existe porque los grandes proyectos rara vez pueden ser ejecutados por una sola persona. Una idea, una visión o un objetivo ambicioso requieren múltiples capacidades, especializaciones y manos trabajando de manera coordinada.
“Hay limitaciones: se necesitan varias manos, diversas habilidades y la capacidad para llevarlo adelante es acotada”, planteó el CEO de Despegar.
Desde esa perspectiva, una empresa funciona como una estructura que permite organizar personas y recursos para hacer posible algo que un individuo no podría realizar por sí solo. En términos económicos, su principal valor es reducir el costo de coordinar esas distintas capacidades.
Sin embargo, García Estebarena sostuvo que la inteligencia artificial está alterando ese modelo de raíz.
“La IA desafía muchísimo las tres cosas al mismo tiempo. Tiene las manos, tiene las habilidades y tiene la capacidad”, afirmó.
Para el ejecutivo, los sistemas de inteligencia artificial ya pueden ejecutar tareas, aportar conocimientos especializados y acelerar procesos que antes exigían equipos numerosos. Por eso, el fundamento histórico que llevó a crear grandes organizaciones podría empezar a debilitarse.
“Si ahora todo baja, la empresa ideal debería casi tender a cero, no a infinito como antes”, señaló.
En ese contexto, lanzó una de las frases más comentadas de su presentación: “Creo 100% posible que en el futuro tengamos empresas que sean de un CEO más agentes de IA”.
La afirmación no implica necesariamente la desaparición total de las compañías ni de los equipos humanos, sino una transformación profunda en su escala, estructura y forma de operar. Empresas más pequeñas podrían acceder a capacidades que antes solo estaban disponibles para grandes corporaciones: desarrollo de productos, atención al cliente, análisis de datos, producción de contenidos, programación, diseño, marketing y automatización de tareas, entre otras áreas.
Las cinco habilidades humanas para el trabajo del futuro
Más que instalar el debate en torno a si la inteligencia artificial reemplazará puestos de trabajo, García Estebarena propuso una idea distinta: las personas deberán trabajar en alianza con la tecnología y enfocarse en aquello que las máquinas todavía no pueden sustituir plenamente.
En su opinión, quienes quieran prosperar en el nuevo escenario laboral deberán desarrollar cinco características centrales.
1. Gusto y criterio
La primera es el gusto, entendido como la capacidad de elegir entre muchas alternativas cuál tiene más posibilidades de conectar con las personas.
Hoy, explicó, es relativamente barato crear decenas o incluso cientos de versiones de un producto, una campaña, una pieza de contenido o una solución. Lo difícil no es producirlas, sino identificar cuál vale la pena llevar al mercado.
“El valor va a estar en elegir la que se cree que la gente va a amar”, sostuvo.
En un entorno donde la producción se abarata gracias a la IA, el criterio editorial, comercial y estratégico gana relevancia. La diferencia no estará solo en generar más, sino en decidir mejor.
2. Agencia y capacidad de apostar
La segunda habilidad es la agencia: la disposición a actuar, tomar decisiones y apostar incluso cuando todavía no existen todos los datos necesarios.
Para García Estebarena, una herramienta puede calcular probabilidades, procesar información y entregar recomendaciones, pero no asume las consecuencias humanas, económicas o emocionales de una decisión.
“El sistema no tiene un interés propio en si falla o no. Tiene que haber alguien detrás al que sí le preocupe”, resumió.
La capacidad de asumir riesgos, defender una visión y avanzar con información incompleta seguirá siendo una ventaja distintivamente humana, especialmente para emprendedores y líderes.
3. Distribución y conexión con el mercado
La tercera característica es la distribución. No basta con crear buenos productos o soluciones: también es necesario llegar a las personas correctas, construir confianza y lograr que alguien quiera comprar, invertir, recomendar o adoptar una propuesta.
“Hay que llegar a los clientes y convencerlos de que quieran comprar, invertir en el producto. Esa capacidad de distribución va a ser del humano”, indicó.
En la práctica, esto incluye habilidades comerciales, construcción de marca, relaciones, reputación, marketing, posicionamiento, liderazgo de comunidades y comprensión profunda de las necesidades del mercado.
4. Resiliencia
La cuarta habilidad es la resiliencia. En un contexto donde la tecnología reduce barreras para crear, ejecutar y lanzar proyectos, el principal cuello de botella puede pasar a ser la propia persona: su energía, su foco, su disposición a aprender y su capacidad para sostener el esfuerzo.
Cada emprendedor o profesional deberá decidir cuánto tiempo, dinero y esfuerzo está dispuesto a invertir, cuándo insistir y cuándo cambiar de rumbo.
La inteligencia artificial puede acelerar la ejecución, pero no reemplaza la perseverancia necesaria para construir un proyecto en escenarios de incertidumbre.
5. Orquestación
La quinta habilidad es la orquestación: saber coordinar múltiples herramientas, agentes, soluciones y fuentes de información sin perder el control estratégico.
Durante décadas, las organizaciones se especializaron en coordinar personas. El siguiente desafío será coordinar inteligencias artificiales, automatizaciones y sistemas capaces de producir resultados convincentes, pero no necesariamente correctos o alineados con los objetivos del negocio.
“Vamos a tener que coordinar varias de estas soluciones, aprender a decirle que no a cosas que suenan híper convincentes”, afirmó.
Esta capacidad será clave para evitar que el volumen de información, ideas y respuestas generadas por IA sustituya el pensamiento crítico. El desafío no será únicamente saber usar herramientas, sino diseñar procesos, validar resultados y mantener una visión coherente.
Del especialista al generalista capaz de decidir
García Estebarena también se refirió a su propia experiencia con la programación, una habilidad que desarrolló desde los seis años y que durante mucho tiempo fue parte de su principal diferenciación profesional.
“Mi superpoder hace un par de años se fue a cero, no vale nada”, comentó.
Lejos de expresar una mirada pesimista, sostuvo que ese cambio confirma que el valor se está desplazando desde la habilidad técnica aislada hacia perfiles más amplios: personas capaces de entender problemas, conectar disciplinas, tomar decisiones y asumir riesgos.
“Soy una prueba empírica de que el valor se movió al generalista, al que se anima a apostar y tomar riesgos”, señaló.
Su planteamiento abre una pregunta relevante para empresas y emprendedores: si desarrollar soluciones se vuelve cada vez más rápido y barato, ¿dónde estará la verdadera ventaja competitiva?
Para el CEO de Despegar, la respuesta está en identificar correctamente el problema antes de construir la solución. La tecnología puede ayudar a producir, optimizar y escalar, pero no puede reemplazar por completo la sensibilidad para detectar necesidades reales, interpretar comportamientos humanos o decidir qué vale la pena resolver.
“Hoy desarrollar soluciones no es difícil ni es caro. Lo que importa es todo lo que la máquina no puede hacer”, afirmó.
El futuro dependerá de cómo se distribuya el valor
García Estebarena también advirtió que el avance tecnológico no garantiza, por sí mismo, una distribución equitativa de la riqueza y las oportunidades.
“La tecnología crea un montón de valor, eso está clarísimo, pero no puede garantizar cómo ese valor se va a distribuir”, expresó.
A su juicio, el impacto de la inteligencia artificial podría traducirse en una mayor concentración de poder económico en unas pocas empresas o, por el contrario, en una expansión de oportunidades para miles de emprendedores y pequeñas organizaciones.
El resultado dependerá de factores como las políticas públicas, las instituciones, los marcos regulatorios y el trabajo de organizaciones que impulsan el ecosistema emprendedor.
“Estoy convencido de que estamos en la mejor época para ser emprendedor”, concluyó.
La razón, según su visión, es que nunca antes había sido tan accesible desarrollar productos, validar ideas, acceder a conocimiento especializado y competir con organizaciones grandes utilizando recursos comparativamente limitados.
Despegar ve a Uruguay como un mercado con potencial
Además de su análisis sobre inteligencia artificial y emprendimiento, el CEO de Despegar se refirió a la posición de Uruguay dentro de la estrategia regional de la compañía.
Aunque el turismo en América Latina atraviesa un período de crecimiento más moderado que el esperado, García Estebarena aseguró que la actividad se mantiene resiliente. Entre los factores que han afectado el dinamismo del sector mencionó el aumento del precio de los combustibles, que eleva las tarifas aéreas, y las tasas de interés más altas, especialmente relevantes en una industria donde muchos viajes se financian en cuotas.
Aun así, destacó que las monedas de la región han mostrado fortaleza frente al dólar, un elemento que ayudó a sostener la demanda turística.
En el caso de Uruguay, explicó que el escenario es similar al de otros países latinoamericanos. También remarcó que la fortaleza relativa de las monedas regionales puede favorecer al turismo receptivo uruguayo, en particular por la importancia que tienen Argentina y Brasil como mercados emisores.
De cara a la próxima temporada, el ejecutivo anticipó una expansión más moderada, aunque descartó una caída relevante de la actividad.
“No vemos una caída. Son industrias que se han mantenido”, afirmó.
Respecto de los hábitos de consumo, señaló que los viajeros tienden a elegir destinos más cercanos cuando los pasajes aéreos se encarecen y se reduce la oferta de financiamiento. Sin embargo, precisó que Uruguay tiene una particularidad: a diferencia de otros países donde Despegar participa del turismo doméstico, el mercado local presenta una dinámica diferente.
Durante el último año, la compañía concentró buena parte de sus esfuerzos en Brasil, impulsada por las sinergias con iFood luego de la adquisición de Despegar por parte del grupo Prosus. También reforzó su presencia en mercados como México y Colombia.
Pese a ello, García Estebarena sostuvo que Uruguay sigue siendo un país atractivo para la empresa.
“Uruguay para nosotros siempre es un mercado que vemos atractivo”, afirmó.
El país, explicó, tiene una importancia estratégica no solo por su potencial turístico y comercial, sino también por su operación local. Despegar mantiene una presencia relevante de colaboradores y oficinas en Uruguay, que históricamente han tenido un peso importante dentro de la estructura de la compañía.
“Si mirás la distribución de nuestras oficinas y dónde tenemos gran parte de nuestra nómina y operaciones, Uruguay es clave y siempre lo ha sido para Despegar”, señaló.
No obstante, reconoció que la propuesta comercial destinada al mercado uruguayo no se ha desarrollado al mismo ritmo que en otros países de la región.
“Es algo que está siempre como la cuenta pendiente”, admitió.
Por eso, aunque Brasil concentra hoy buena parte de la atención de la compañía, el CEO anticipó que Uruguay podría adquirir un rol comercial más importante en los próximos años.
“Yo creo que eventualmente va a ser un foco para nosotros porque, en definitiva, es un país relevante donde ya tenemos una presencia muy importante como compañía que no la explotamos del lado comercial”, concluyó.



