¿Por qué los avances tecnológicos han influido tanto en el desarrollo reciente de la industria musical?

¿Por qué los avances tecnológicos han influido tanto en el desarrollo reciente de la industria musical?

 

Para comprender las dimensiones de la influencia que ha tenido la tecnología en los últimos tiempos en la industria de la música, cabe mirar primero otros sectores del entretenimiento digital. Al analizarlos, se comprueba que el auge de todo lo enfocado a la diversión en la red de redes ha experimentado un sustancial incremento de su accesibilidad y presencia. Claro ejemplo de ello son los casinos en línea. En estas plataformas, uno puede incluso jugar en riguroso directo al blackjack online, entre otras muchas alternativas superinteresantes.

 

Porque gracias a la tecnología punta, puedes disfrutar de este mítico juego de cartas como si estuvieses en un casino tradicional, ¡pero sin la necesidad de salir de casa! Todo ello gracias a las bondades del streaming, un sistema que permite retransmitir en directo (o cargar contenido en el caso de plataformas como Netflix o Amazon Prime Video) con una calidad y fluidez impensables hasta hace no mucho: ¡Porque el futuro ya está aquí!

Aunque hubo un tiempo en que los avances tecnológicos parecían haber acabado con la música (baste recordar los años 80 del siglo pasado, con su exceso de reverb y esas baterías que sonaban a lata), lo cierto es que la tecnología siempre ha ayudado a esta industria a crecer. Pero ¿cómo ha influido esta en la evolución de este arte de orígenes antediluvianos en los últimos veinte años? Con un mundo digitalizado hasta el extremo, en el que todo parece evolucionar a un ritmo de vértigo, la música ha cambiado enormemente en las últimas dos décadas. ¡Veámoslo!

Reproducción musical, el epicentro de la evolución de la industria

 

Aunque en los últimos años la forma de consumir música ha cambiado a un ritmo superacelerado, lo cierto es que hay que remontarse a finales del siglo XIX para toparse con el primer reproductor musical. Corría el año 1877 cuando el primer fonógrafo vio la luz. Esta herramienta, de primeras un tanto precaria, apenas podía grabar un único sonido para su posterior reproducción. Sin embargo, todo cambió once años después, cuando apareció el gramófono.

La aportación del gramófono fue su capacidad para grabar a un tiempo varios sonidos. Con él, surgió el mítico tocadiscos y la música popular empezó su época dorada. De ahí se pasó a equipos de alta fidelidad, primero con los casetes y, posteriormente, con el CD. Entre medias, surgieron nuevos sistemas de reproducción, como el walkman o el discman, que revolucionaron el mundo, permitiendo a los aficionados a la música llevarse sus casetes y CD favoritos a cualquier sitio.

Respecto al CD, su historia es curiosa. Desbancó en primera instancia al vinilo y al casete, matándolos casi por completo. Con el tiempo, fue el CD quien salió malparado: nacía el consumo de música digital. Sin embargo, hoy por hoy, tanto CD como vinilo gozan de buena salud. Son muchos los coleccionistas de música que siguen demandando estos formatos tanto de primera como de segunda mano. ¡Porque lo digital nunca tendrá el encanto de lo analógico, y esto lo saben hasta las nuevas generaciones!

Spotify, YouTube, Amazon Music y un nuevo modelo de negocio

 

Sin embargo, un siglo de evolución se condensa en estos últimos veinte años, donde la industria musical parece haber experimentado múltiples revoluciones. Con la llegada de la música digital, han aparecido gigantes como Spotify, cuya presencia se nota hasta en el fútbol. Y un nuevo modelo de negocio aparece: el artista ingresa en función de las reproducciones que logra. A priori, esto no debería afectar a la forma de crear, pero sí lo ha hecho y de forma notable.

Aunque todavía son muchos los artistas que trabajan en álbumes, que reflejan un momento creativo y personal concreto de estos, actualmente, el público, debido al tipo de accesibilidad existente, demanda mucha música de usar y tirar. Esto obliga a los creadores a lanzar sencillos de forma constante sin necesidad de grabar lo que antes se conocía como un larga duración. Algo que nos ha llevado a tener más música que nunca, ¿pero de la misma calidad?

Tecnología en la creación artística musical

 

La tecnología no solo ha influido en la forma de consumir canciones o de distribuirlas, sino también en la capacidad creativa. Gracias a la aparición de los ordenadores y, sobre todo, de internet, las herramientas de composición y grabación han mejorado lo indecible. Debido al estándar tecnológico que describe un protocolo, una interfaz digital y conectores (MIDI), componer desde casa y con pocos recursos lleva tiempo siendo toda una realidad.

Asimismo, surgieron los sintetizadores, samplers o máquinas de ritmos, lo que ha permitido explorar nuevas formas de composición (la música electrónica, cuya irrupción total se produjo durante la década de los 80 y los 90, no habría sido posible sin estas herramientas). Con todo, la música está más viva que nunca, al alcance de cualquiera que tenga curiosidad. De esta forma, han surgido grupos con grabaciones caseras que hace no tanto lo hubiesen tenido muy difícil para triunfar.

Y no solo eso, actualmente, los DJ están entre los más beneficiados de estos avances. Gracias a los programas para mezclar música, perseguir su sueño es mucho más sencillo. Porque, además, muchos de estos programas son completamente gratuitos, lo que permite iniciarse con un desembolso mínimo. Que sí, que tal vez todas estas novedades han generado un exceso de contenido, ¡pero también han permitido que gente sin recursos y mucho talento haya alcanzado el éxito!

El futuro de la música: Las nuevas tecnologías, aliadas

 

Plataformas como Bandcamp permiten a nuevas formaciones musicales o artistas en solitario compartir sus creaciones de forma rápida y sencilla. De esta forma, sin un nombre, es posible que acabes pudiendo salir a la carretera para ganarte la vida tocando, que es, al fin y al cabo, el sueño de cualquier músico. Pero la digitalización trae otros nuevos approachs respecto a esta maravillosa expresión artística: los conciertos digitales.

A través de plataformas como Zoom o incluso Instagram, el sector se ha dado cuenta de que podía hasta organizar festivales en streaming. Que sí, que puede resultar frío, pero también es cierto que permite llegar a audiencias hasta ayer inalcanzables. Y esta es una novedad de muchas que vendrán. Porque la evolución de la tecnología es una constante, por lo que, si hace 50 años nos resultaba imposible saber qué ocurriría en la industria musical, adivinar lo que sucederá dentro de otros 50 años resulta igualmente imposible.

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